LA IMAGINACION EN LOS CUENTOS TRADICIONALES Y DE HADAS

Por: ASUNCION TORRES GOSALVEZ
Narradora y Profesora
Colaboradora de Espau
Alicante


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Hay una canción que dice "Malos tiempos para la lírica" y yo añadiría "Malos tiempos para la imaginación", a no ser que imagines que te toca la lotería, o que posees el coche más caro, la mujer más despampanante y la casa más lujosa. O mejor todavía si imaginas que te toca la lotería para poseer todo eso y muchas cosas más. Y mientras tanto qué pasa con la imaginación creadora, una de las facultades del ser humano más profundas, sabias y ennoblecedoras.

La imaginación creadora es la gran perdedora en este mundo materialista de hoy, y sin embargo sabemos que está en estrecha relación con el pensamiento simbólico y por ello con el lenguaje poético, y que, siendo una de las capacidades del ser humano, es necesario su desarrollo para llegar a un crecimiento integral de la persona.

Claro está que en una sociedad, que "baila" al son de la dictadura del consumo, estos aspectos simbólicos e imaginativos del ser humano pueden ser peligrosos, si no se circunscriben a los dictados de lo que es pertinente y "normal" socialmente hablando. Todo lo que está fuera de la norma puede conducir al desastre; de ahí y sutilmente se nos lleva a pensar a padres y educadores que la fantasía y la imaginación de los cuentos de hadas puede resultar desastrosa para el niño, porque todos esos seres imaginarios nada tienen que ver con la realidad, incluso que pueden llevar al niño a ser un mentiroso. Así, si sorprendemos a nuestro hij@ hablando con "su amigo invisible", nos falta poco para llevarlo al psiquiatra temiendo que el niñ@ esté mostrando la primera señal de enfermedad mental.

Desgraciadamente lo único que conseguimos con ello es malograr al ser humano y empobrecerlo. Miremos, si no, hacia el lenguaje, uno de los mejores exponentes de la creatividad anónima del pueblo.

Cada vez hablamos con un lenguaje más penoso y paupérrimo, cada vez utilizamos menos esa expresividad tan enriquecedora del lenguaje simbólico popular, " llover a cántaros", " llover a mares", múltiples frases que caen en desuso, sin ser sustituidas por otras de la misma viveza. Miremos también, si no, al fracaso que estamos viviendo todos, educand@s, maestros, padres en el mundo de la enseñanza y la educación.

Voy a terminar con un pequeño cuento de los hermanos Grimm, que ilustra de un modo simbólico, qué puede suceder con esas partes de la persona que son negadas y silenciadas.

CUENTO DEL SAPO

Erase una vez un niño pequeño al que su madre le daba todos los días, después de comer, un platito de leche con migas de panecillo blanco, y el niño se sentaba a comerlo en el patio. Pero cuando comenzaba a comer aparecía el sapo de la casa, que salía por una rendija del muro, metía su cabecita en la leche y comía al mismo tiempo. Al niño le gustaba esto y en cuanto se sentaba allí con su platito y el sapo no acudía inmediatamente, entonces lo llamaba:

- Ven aquí, sapito guapo,
a comer en mi platito,
y a beber, querido sapo,
de leche fresca un sorbito.

Entonces venía el sapo corriendo y comía gustosamente. Se mostraba también agradecido, pues el niño le traía de sus tesoros secretos toda clase de cosas: piedras brillantes, perlas y juguetes dorados. El sapo, sin embargo, no bebía más que leche y dejaba al lado las migajas. Una vez el niño cogió su cucharita y le dio dulcemente con ella en la cabeza, diciendo:

-Cosita, come también migajitas.

La madre, que estaba en la cocina, oyó que el niño hablaba con alguien y, al ver que estaba dándole al sapo con su cucharita, corrió con un trozo de leña y mató al animalito.

A partir de ese momento el niño experimentó un cambio. Mientras el sapo había comido con él, estaba grueso y fuerte. Pero después perdió sus hermosas mejillas y adelgazó. Poco después empezó a gritar la lechuza por la noche y el petirrojo comenzó a reunir ramitas y hojitas para una corona de muerto; poco después el niño estaba de cuerpo presente.