ESTAR SENTAD@S

Por: PABLO JURADO
Profesor del método Feldenkrais
Alicante
Email: pablojurado@inicia.es


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¿Cuánto tiempo pasáis sentados?

Muchos de nosotros lo hacemos horas cada día, algunos incluso sin la posibilidad de descansar, alternar con otras posturas, caminar, tumbarse,. A veces esto se agrava, además, con una posición muy concreta de la cabeza y las extremidades en casos como el escribir a máquina y ordenador, el conducir,.y muchos puestos de trabajo.

Después no sentimos cansados, doloridos, con falta de flexibilidad.

Ya hemos vistos en otros artículos como los seres humanos vivimos un proceso de educación que conlleva algunos aspectos que no van muy acordes con nuestra naturaleza. Es fácil darse cuenta que el cuerpo humano no está "diseñado" para permanecer ocho horas al día acoplado a una silla. No quiero decir con esto que sentarse es malo, o que debemos intentar evitarlo, simplemente creo que es conveniente que tomemos consciencia de cómo lo hacemos y que nos demos la oportunidad de aprender a organizar nuestra estructura y su uso para reencontrar nuestro equilibrio y el mínimo esfuerzo en esta configuración, así como ciertas estrategias para relajar y compensar el trabajo muscular habitual.

Al sentarse la proporción de nuestro cuerpo que debe mantener la posición vertical es menor que estando de pie, es decir, desde lo alto de la cabeza hasta la silla. Esto hace que la columna vertebral necesite una mayor adaptación y ajuste sus curvas. Sentados el peso del tronco desciende (sobre todo por la columna vertebral) hasta el asiento apoyándose en la pelvis, que hace de base. Este apoyo lo podemos localizar más concretamente en los isquiones. ¿Qué son los isquiones? Hagamos una pequeña exploración, siéntate sobre tus manos con las palmas hacia arriba, ¿sientes dos huesecillos como dentro del glúteo? Estos son los isquiones, y cuando estamos sentados le dan al esqueleto la información de contacto y estabilidad con lo que le sustenta.

Luego ¿qué pasa cuando la pelvis se inclina hacia detrás (también pudiera ser hacia delante pero es mucho menos frecuente)?

Imaginar vuestra pelvis, vuestra columna vertebral y vuestro cráneo. Sentaos y muy despacio dejad que la pelvis ruede sobre el asiento hacia atrás, ¿qué hace la columna?, ¿qué hace la cabeza?

Como podéis sentir, cuando la pelvis cambia su posición toda la columna se va con ella, modificando sus curvas, y la cabeza se mueve haciendo contrapeso. Porque el cuerpo humano siempre busca el equilibrio. Haced esto varias veces y descubrir en qué momento notáis la columna más larga, ¿Cuándo lo alto de la cabeza está más cerca del techo? No lo provoquéis, simplemente observad lo que sucede.

Durante el recorrido podéis sentir que hay un lugar en el podemos quedarnos con menor esfuerzo y, al contrario, otros donde si paramos necesitamos mayor trabajo. Dicho de otra manera, hay un punto de equilibrio.

Cuando salimos de ese punto de equilibrio una serie de músculos se implican para mantener la postura. Estos músculos, además de consumir una energía, ya no están totalmente disponibles para cualquier acción y cuando los solicitemos provocaremos una lucha. Esto nos lleva a crear tensiones parásitas, fatiga, dolor.

Volvamos a nuestro experimento: esta vez, sentados, dejad rodar la pelvis hacia atrás y que la espalda se flexione (se arquee) y quedaos ahí unos instantes. Imaginar vuestras vértebras, ¿podéis haceros la imagen de cómo se juntan por delante y se abren por detrás?, y de la presión que se ejerce sobre ese lado de los discos intervertebrales.

Ahora, todavía en esta posición exagerada de "chepados" llevad la atención a vuestra respiración. Descubrid en qué zonas del cuerpo hay más movimiento al respirar. Explorar despacio las sensaciones internas de volumen moviéndose, de cantidad de aire, de velocidad de la respiración, de facilidad o dificultad. Hacedlo en el abdomen y después en el pecho.

Después salid de esta configuración y buscad de nuevo ese lugar de apoyo de la pelvis donde la columna se siente larga, el tronco en equilibrio y donde necesitéis el mínimo esfuerzo para manteneros. Volved a escanear despacio vuestra respiración. ¿Ha cambiado algo?

Podemos ver que cuando nos sentamos con una organización corporal ineficaz, las vértebras no tienen un buen contacto entre sí, dificultando la propagación del peso del cuerpo a través de ellas hacia la tierra y creando tensiones, resistencias, contracturas, pinzamientos y hernias.

Además esto modifica profundamente la respiración provocando muchos déficits al organismo.

Y así podríamos seguir largamente observando y descubriendo la importancia vital que tiene nuestra organización corporal, en este caso sentados.

Una vez que nos damos cuenta de ello la pregunta suele ser, ¿qué podemos hacer para mejorar esto? Podríamos caer en la tentación de querer corregir nuestra postura sentados. Si conocéis el Método Feldenkrais, o habéis leído mis artículos sabréis que esto no es lo que os voy a proponer. Para mi y para el método, no existe la idea de postura como algo a conseguir, un lugar donde permanecer. Lo que hay es un punto de equilibrio alrededor del cual podemos organizar nuestra estructura y movimientos, es algo vivo, que se adapta y modifica constantemente, es como un baile sutil en el que se alternan la tensión y la distensión.

Me gustaría poder daros una receta secreta para aliviar todos vuestros males pero no creo en ellas, creo en los procesos, por eso lo que os propongo es que escuchéis profundamente los mensajes de vuestro cuerpo y reaprendáis a darle lo que realmente le conviene. Pero bueno, a modo de orientación, os daré unas líneas generales para que podáis explorar por vosotr@s mism@s:

- Altura de la silla. Si la silla es muy baja la pelvis, como hemos visto hoy, se irá hacia atrás (y ya sabemos que con ella toda la columna), si es muy alta será al revés. Probad a sentaros de forma que las rodillas queden algo más bajas que las articulaciones de las caderas.

- La superficie del asiento. Normalmente es mejor un asiento sin inclinaciones ni formas de diseño, simplemente horizontal. No es conveniente que sea demasiado blando porque perderemos la información de contacto, apoyo y estabilidad.

- La pelvis. Es conveniente aprender a encontrar el lugar más estable de la pelvis y distribuir el peso a ambos lados.

- La columna vertebral. Lo ideal es mantenerla en equilibrio autosustentado (es decir sin respaldo y en la parte delantera del asiento), pero como todo ideal, no siempre está al alcance. Así que podemos aprender a apoyarnos respetando las curvas de nuestra propia columna. Es decir que toda la espalda puede ir hacia atrás buscando el respaldo, y podemos incluso buscar un cojín, rulo... con el tamaño apropiado para rellenar el espacio de la curva lumbar (parte baja de la espalda).

- Hombros relajados, caen.

- Abdomen. Si las lumbares van hacia atrás el abdomen se cerrará. Sentid la respiración en el abdomen y respetad su volumen.

- Los pies. Es aconsejable que estén posados y en contacto con el suelo.

- La altura (y/o angulación) de la mesa, del ordenador o de la máquina con la que trabajemos puede influir en nuestro grado de comodidad.

- Observad las conductas habituales como hablar por teléfono y probad a realizarlas de otras maneras (por ejemplo con la otra manos, o hacerlo de pie.)

- Cambiad de postura frecuentemente.

- Haced pequeños descansos. Si es posible tumbaros sobre una alfombrilla y sentir como se relaja la musculatura de la espalda y vuestra respiración.

- Caminad todos lo días un buen rato y también un poco en los descansos.

- Estirad el cuerpo de forma espontánea al levantaros, y siempre que lo deseéis.

Espero, que os sirva de orientación y os anime a buscar una nueva relación con vuestro cuerpo en el día a día. Os aseguro que vale la pena. ¡Suerte!