MASAJE INFANTIL

Por: MAGDA LLEDÓ
Colaboradora de ESPAU
Alicante


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¡UN GRAN REGALO PARA TU HIJO Y PARA TI!

El masaje infantil es una antigua tradición en muchas culturas del mundo que ha sido redescubierta en Occidente.

Está clínicamente demostrado que el amor, las caricias, el afecto entre el niño y su entorno, tienen un importante efecto positivo sobre su desarrollo. Muchos estudios, y también el sentido común, revelan los beneficios de un contacto afectivo como parte fundamental de los primeros años de vida, así como los desafortunados resultados experimentados cuando faltan estas atenciones.

El tacto es el primer lenguaje del recién nacido, su primer medio de comunicación, y desempeña un papel esencial en la formación inicial de la relación entre padres e hijos.

El contacto beneficia tanto a la madre/padre como al niño. A través del masaje se proporciona la nutrición afectiva y se incrementa la comunicación íntima con el pequeño. Pero, también, el hecho de dar masaje a sus hijos, les permite a los padres manifestar afecto y cubrir la necesidad de contacto físico del bebé.

Además de los vínculos afectivos y emocionales, el masaje infantil ofrece beneficios fisiológicos. Entre las repercusiones más positivas en el organismo del pequeño, nos encontramos con los beneficios a nivel del sistema nervioso central, sistema inmunológico, sistema gastrointestinal, sistema circulatorio y muscular. Al mitigar la tensión muscular, el masaje infantil sirve de válvula de escape a las emociones y disipa los traumas y la ansiedad asociados con el parto, con el nuevo ámbito externo y con el destete.

El masaje infantil nos da la oportunidad de escuchar, comprender, respetar y querer a los niños. El acercamiento físico y emocional es vital para su salud; y brinda a la relación entre padres e hijos una confianza y seguridad inigualables. Pone a los padres más en contacto con sus hijos y les brinda la oportunidad de afianzar la relación y aprender a tratarlos con confianza.

El masaje es una buena forma de acercamiento y ofrece a los padres la posibilidad de hacer llegar al niño la sensación de contacto y apoyo.