LA VOZ: INSTRUMENTO DE PRIVILEGIADOS

Por: ENRIQUE QUILEZ
Natura Imposta
Alicante


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¿Qué es la voz? ¿Cómo podemos conservarla?

Antes de entrar a contestar estas preguntas deberíamos preguntarnos qué uso hacemos de ella y si la cuidamos como conviene.

El ser humano está dotado de este maravilloso instrumento que nos hace capaces de comunicarnos con los demás y poner sonido a los pensamientos y a las sensaciones del alma. Esta capacidad nos hace ser unos privilegiados.

Pero, ¿qué es la voz en realidad? Es un sonido entendible que se origina cuando la vibración provocada por los pulmones pasa por las cuerdas vocales produciendo un leve sonido que poco después será amplificado, modulado y articulado por los resonadores (cavidades del cráneo), la boca, la lengua, los dientes, el velo del paladar, etc. Esto contradice a quienes en el pasado y aun hoy piensan que la voz se produce en las cuerdas vocales.

Todo este mecanismo perfectamente sincronizado se puede ver alterado por muchas causas, evitables en su mayoría, como por ejemplo el tabaco, los ambientes cargados y poco oxigenados, las comidas copiosas y muy condimentadas, las bebidas excesivamente frías o calientes, así como las posturas corporales impropias a la hora de hablar.

Pero también hay que reseñar que la voz y los órganos implicados se ven perjudicados por el mal uso prolongado. Los profesionales que hacen de la voz su herramienta de trabajo (abogados, políticos, maestros, etc.), suelen presentar cuadros de escozor de garganta, tos, ronquera entre otras afecciones, que en muchas ocasiones obligan a dar por concluida su exposición ante el público en una conferencia o en el aula.

Pero no solo los profesionales presentan estos cuadros. Cualquier persona con solo dar un grito puede tener un nódulo incipiente en sus cuerdas. Hablar por el móvil puede originar ronquera, carraspeo debido a las posiciones corporales que se adoptan. La menopausia puede ocasionar trastornos en la voz debido a los cambios hormonales. En niños es frecuente observar nódulos en las cuerdas vocales.

Existen voces desplazadas en adolescentes debidas a la no adaptación del sistema fonador a los cambios sobrevenidos por la pubertad. Esta tipo de voz infantil o quebrada, en ocasiones, puede perdurar en el adulto.

Nosotros somos mente, alma y cuerpo y cualquier afección o trastorno en uno de estos tres elementos que nos configuran, afecta a los otros dos y por consiguiente a la voz. Por este motivo, numerosas son las disfonías que podemos encontrar: voces débiles que se cansan frecuentemente, parálisis de cuerdas, ronqueras, nódulos, pólipos, cáncer, etc. Es conveniente una revisión otorrinolaringológica si se aqueja de alguno de estos síntomas y una posterior rehabilitación.

Cuando hablamos es preferible hacer frases cortas, articulando bien la mandíbula para pronunciar correctamente y sobre todo, haciendo pausas para tomar aire nuevo, pues muchas veces olvidamos hacerlo y llegamos hasta el final de la frase sin aliento.

Alimentación sana, caminar por el campo y una buena respiración prolongará la juventud de nuestra voz. Cuidémosla.