RESPIRAR PARA VIVIR (2):
LA RESPIRACION TORACICA Y CLAVICULAR






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Decíamos en el artículo anterior que existen tres posibilidades de expansión del tronco y por lo tanto tres formas de respirar; la respiración torácica o costal representa la segunda de dichas posibilidades ya que supone una apertura de la caja torácica hacia delante, hacia los lados y hacia atrás.

La musculatura que permite esta apertura es aquella que rodea las costillas por dentro y por fuera: los músculos intercostales.

Durante la inspiración las costillas se expanden por obra de los músculos intercostales externos, mientras que en la espiración son los intercostales internos quienes contraen las costillas. Estos movimientos son los que hacen posible la contracción y dilatación de la parte media de los pulmones.


Practicada de forma aislada, la respiración alta o clavicular no tiene ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes, pues es la respiración del miedo y la angustia; mantenida durante mucho tiempo puede conducir a la paranoia. Tiene únicamente sentido cuando se realiza como culminación de la respiración torácica o bien dentro de la respiración completa.

Representa la tercera posibilidad de expansión del tronco y recordando la forma cónica de los pulmones diremos que sólo ventila la parte más alta y estrecha de los mismos.

Durante la inspiración se elevan las clavículas y la parte alta del pecho en virtud de la acción de los músculos intercostales superiores. Al espirar se relaja pasivamente toda esa zona.

La respiración yóguica completa representa la unión de los tres tipos de respiración descritos, abdominal, torácica y clavicular. Determina la expansión del tronco en todas direcciones y permite ventilar la totalidad del pulmón.