RESPIRAR PARA VIVIR (1): LA RESPIRACION ABDOMINAL






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La respiración es un proceso natural que nos acompaña desde que nacemos y continúa con nosotros hasta el momento en que abandonamos este mundo. Quizá precisamente por eso no nos damos cuenta de su importancia, ni siquiera sabemos cómo respiramos. La práctica del Yoga consigue que muchas personas recuperen la conciencia de su respiración.

Existe una respiración externa, el recorrido del aire hasta los pulmones y los músculos que lo permiten, pues la expansión y contracción de nuestros pulmones responde a la acción de ciertos músculos - diafragma, músculos intercostales... y del estado de estos músculos, de su tono y flexibilidad, dependerá en gran parte la calidad de nuestra respiración. Y existe también una respiración interna, el mecanismo en virtud del cual " respiran " las células a través de la sangre. Ellas son en definitiva las receptoras del oxígeno y de la energía vital, el Prana que, según los yoguis, captamos durante la respiración.

Se podría decir que tórax y abdomen representan una especie de cilindro con tres posibilidades de expansión, es decir, tres formas de respirar: hacia abajo, respiración abdominal o diafragmática; hacia los lados, respiración costal o torácica; y hacia arriba respiración alta o clavicular.

La respiración abdominal es la más natural en el ser humano, también la que representa un menor esfuerzo, gracias a la acción del diafragma, el músculo más trabajador del cuerpo humano, después del corazón. Es la respiración más adecuada ya que ventila la parte más baja de los pulmones, que son más anchos en su base, lo que procura una mayor capacidad con un mínimo esfuerzo. Es muy importante que sea exclusivamente diafragmática, que no exista ningún movimiento en pecho o costillas.

Durante la inspiración la cúpula diafragmática se contrae y desciende masajeando las vísceras abdominales; esto permite que los pulmones se expandan y llenen de aire por diferencia de presión. Se la puede percibir en el movimiento del vientre, por delante, por los lados y en la parte baja de la espalda, ya que los órganos del abdomen, empujados por el descenso del diafragma, buscan espacios en el cuerpo. En la espiración el diafragma se relaje y vuelve a su forma habitual de cúpula, con lo que los pulmones se vacían y el vientre baja. Este proceso puede acentuarse con la ayuda de los músculos abdominales, ligera presión en el bajo vientre al soltar el aire y la respiración se profundiza.

La respiración abdominal es la preferida por los yoguis porque es una respiración para calmarse y recuperar el centro, ideal durante la práctica de las posturas y por supuesto en relajación y meditación.