NUESTROS ENGANCHES






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¿Por qué nos quedamos enganchados y aguantando en relaciones afectivas, de amistad, familiares o principalmente de pareja en las que emocionalmente vivimos situaciones y actitudes de ellos que realmente no hieren y dañan?

Cuando desde pequeños no nos hemos ido construyendo una buena base de autoestima, porque generalmente hemos vivido situaciones de nuestra infancia, donde no nos hemos sentido lo suficientemente queridos y cuidados por nuestros padres. Sin darnos cuenta se nos va creando la idea interior de que no somos lo suficientemente buenos o validos como para que nos quieran.

Nos acostumbramos a procurar ser muy buenos y preocuparnos mucho de gustar y agradar a los demás para ver si conseguimos, lo que realmente necesitamos que es sentirnos queridos y más cuidados.

Esto es lo que desde la infancia nos lleva a actitudes en las que tenemos que ser nosotros quienes tenemos que vivir pendientes de los demás, preocupándonos por ellos, apoyándoles y ayudándoles y procurando siempre agradarles. Y por supuesto comprendiéndoles y entendiendo situaciones donde somos nosotros los que nos adaptamos a ellos, para que no se enfaden y disgusten con nosotros, ya que cuando vivimos tales circunstancias, nos sentimos especialmente heridos y menos queridos.

Incluso solemos vivir mensajes culpabilizadores y descalificadores, donde nos califican de que "eres lo peor del mundo" "cómo puedes ser así" "con lo que hago yo por ti", y otros muchos mensajes similares que nos transmiten una gran carga de culpabilidad y que son los grandes chantajes emocionales que nos condicionan a intentar todavía mas no enfadarles, hacer más por ellos, protestar lo menos posible, ante todas las conductas que nos molestan de ellos.

En definitiva, progresivamente nos vamos anulando más a nosotros mismos, vivimos más para el otro que escuchando nuestras necesidades y por supuesto nosotros nunca llegamos a cubrir la necesidad básica que tenemos y arrastramos, que es sentir que alguien se preocupa de nosotros, nos cuida o nos da cariño porque realmente nos quiere.

La idea que nos grabamos, es que tenemos que dar constantemente para que nos quieran porque nos parece imposible la idea de que nadie nos pueda querer simplemente por lo que somos y sin que tengamos que estar agradándoles constantemente.

Este sería el anzuelo que nos deja enganchados en las relaciones que nos dañan ya que siempre nos quedamos intentando conseguir lo que no conseguimos y esperando que en algún momento el otro cambie y empiece a comprendernos, a tratarnos mejor o darnos el cariño y el amor que tanto necesitamos.

La nostalgia de dulzura y cariño que desde pequeños no hemos recibido, nos lleva a actitudes que al final no nos resuelven el problema, como la necesidad de controlar las situaciones que vivimos por la inseguridad interior que sentimos de no ser realmente válidos.

La falta de cariño nos lleva también a otros estados emocionales como la tristeza, depresiones. Y a patologías físicas como la bulimia donde necesitamos comer (especialmente dulces) para llenar nuestro vacío de cariño.

Otra patología es la anorexia donde rechazamos nuestro aspecto físico y siempre nos vemos poco aceptables, así como las híperglucemias o hipoglucemias físicas que pueden derivar en diabetes.

Por último, los comportamientos de dependencias de sustancias, como tabaco drogas, alcohol y ludopatía, son también, conductas derivadas de esta problemática sin solucionar.