¿EN QUE PENSAMOS LAS MUJERES?






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¿Recordáis una película de Mel Gibson titulada así?

Si no la malinterpreté erróneamente la hipótesis del film decía que pensábamos en los atributos masculinos... ¿no será mas real pensar que son ellos los que desplazan (y proyectan en nosotras) su deseo de ser mirados a ese "lugar"? y si fuera así entonces el titulo sería: ¿En qué deseamos los hombres que las mujeres piensen?

Dejando de lado lo jocoso que pueda resultar el tema la pregunta sigue siendo oportuna: ¿En qué pensamos las mujeres? ¿En qué piensa la mujer? ¿Se puede hablar de mujer o es más adecuado hablar de mujeres?¿Existe un arquetipo de mujer, o estamos en un momento que solo es posible hablar de mujeres en plural? En el primer caso existiría un elemento referencial para muchas de nosotras, un prototipo de mujer. En el segundo lo que habría es tal diversidad de posibilidades de las muchas mujeres que somos, que no se haría posible hablar de unas aspiraciones comunes. Pero como en muchas ocasiones en la vida el camino del medio puede ser más viable, así nos encontramos que para muchas de nosotras, mujeres de hoy en día, ya no existe un solo modelo de realizarnos como mujer, sino que abarcamos múltiples formas de vivirnos siendo mujeres. De tal modo que mientras para algunas lo que prima es el anhelo de igualdad con el hombre y quedan satisfechas, por ejemplo, alistándose en las fuerzas armadas, a otras estos logros, sin dejar de ser verdaderos, nos dejan insatisfechas, pues lograr la identidad propia de mujer no se agota en la imitación del hombre, sino que nos hace mirar a varios lados buscando... ¿qué?

Nosotras las mujeres también tenemos roles históricamente tradicionales que nos son propios, el nacimiento de los hijos, la crianza, el cuidado de la familia y de los padres ancianos. ¿Cuál es tu sentimiento hacia eso? El mío ha ido cambiando, pues yo pertenezco a una generación de mujeres (nací en 1955) que primábamos el ejercicio profesional, lo dotábamos de un valor superior al valor de la relaciones personales y familiares, de tal modo que actué como si me hubiera cambiado de lugar, y lo que quería por encima de todo era labrarme un porvenir, al margen del rol histórico de mujer. Quería sobre todo hacerme un hueco en un mundo de y para hombres. Cuando fui madre sentí que tenía riesgo de quedarme tirada en la cuneta como si trabajar fuera de casa fuera estar "in ", y estar cuidando a los hijos o a los ancianos padres fuera estar "out".

Dentro o fuera... pero¿ de qué?, y volvemos al principio de este artículo:

¿Estamos proyectando en el mundo nuestro deseo verdadero? O ¿Estamos proyectándonos como mujer en el deseo de otro distinto a nosotras, por ejemplo en el deseo del hombre?

Eso pudo haberme pasado a mí hace algunos años pero, poco a poco, me he ido, finalmente, sintiendo en paz con lo que ha terminado siendo mi vida. Entiendo y valoro mi profesión, pero sobre todo siento que lo que importa es la vida. Que el río de la vida me acerque a la orilla de la quietud, la serenidad y la realización.

Actualmente me doy cuenta que la mujer es la principal preservadora de la vida. Los modelos patriarcales de lucha y competitividad están ya en un callejón sin salida. El mundo necesita más que nunca del espíritu de la mujer que cuida, ayuda y colabora. Esta es nuestra imprescindible aportación.