EL CONSUMO DE ALCOHOL Y DROGAS
EN LOS ADOLESCENTES






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Estamos pasando por una época, en la que esta especialmente de moda el consumo del alcohol en la adolescencia, así como el consumo de otras sustancias como hachís o marihuana, o pastillas de éxtasis.

Hace poco en unas charlas de prevención de drogas en un colegio, cuando les contaba a los adolescentes los efectos de estas sustancias y los problemas que podrían traerles. Me di cuenta, que por mas información que hoy recibimos todos, incluso a través de los medios de comunicación, existía un problema básico y era que los adolescentes se creyeran toda esta información. La información que les llega del mundo de los adultos tienen la tendencia a no creérsela del todo. Desde su adolescencia se creen que ellos saben más, que esos adultos que intentan prevenirles. Resultaba difícil que aceptaran que ciertas pautas de consumo podría perjudicarles, ya que están acostumbrados a verlo desde lo normal en ciertos ámbitos que viven.

En la adolescencia la curiosidad por probar cosas nuevas y más por probar lo supuestamente utilizado por los adultos, como puede ser el alcohol, es una característica y paso obligado de todos. ¿Quién se va a quedar sin probarlo?

Los padres normalmente son los últimos en enterarse lo que sus hijos hacen fuera de casa. Y no vale con explicarles por tanto, solo los peligros que les pueden traer ciertos consumos, sino principalmente, conseguir hacerles entender, desde lo listos que ellos ya son, y lo que saben, ven y viven fuera de casa, que son ellos los que tienen que decidir cuidarse, cuando están por ahí con sus amigos, o están de fiesta. El que ellos se responsabilicen de cuidarse a si mismos y les importe no llegar a sentirse demasiado mal, es la única forma de que controlen lo que hacen y consumen.

Ningún adolescente deja de beber o consumir por miedo a los padres, o porque sus familias estén muy encima de ellos repitiéndoles lo mismo cada vez que salen.

La mejor medida que se puede tomar a la hora de ayudar a los adolescentes a ser responsables, es transmitirles nuestra confianza en que ellos saben cuidarse, y ofrecerles nuestra ayuda y nuestra confianza para que nos cuenten en la medida que quieran las dificultades que se encuentran cuando salen o están con sus amigos.

Es bueno que entiendan que salir y divertirse no pasa por beber primero y salir ya con el puntito, como ellos dicen. Y que por mucho que beban los demás o decidan consumir otras cosas, hay formas de pasar y no hacer lo mismo, sin que vayan a quedar mal delante de sus amigos.

Creo que los padres también tienen que quitarse el miedo a hablar de ciertos temas con sus hijos, y principalmente a consultar con especialistas o psicólogos si observan cambios de conducta en sus hijos, como medida de orientarles, antes de que en muchos casos los problemas se hayan convertido en verdaderos problemas. Esto también seria una buena forma de prevención, mas individualizada y mas eficaz en cada caso.