OLLANTAY EL GUERRERO






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En el siglo XV en el imperio de los Incas, el más grande de Sudamérica, surgió una historia de amor entre un guerrero del Incanato y una princesa.

Reunión entre Ollantay y Rumi Ñahui Ollantay es el nombre del más valeroso y leal guerrero del Inca Pachacútec, que se enamoró de su hija Cousi Coyllour, que significa Estrella. Ollantay y Cousi Coyllour se amaban a pesar de que pertenecían a diferentes clases sociales. Nunca antes en el Incanato se había aceptado un amorío entre una noble y un plebeyo, y esta no iba a ser la primera vez.

Ellos conscientes de lo prohibido de su relación consultaron con Willac Uma, máximo sacerdote del Incanato, para buscar su aprobación. No obtuvieron su aquiescencia e incluso el sacerdote se negó a celebrar su matrimonio.

Por otro lado la madre de Cousi Coyllour, enterada de los sentimientos de su hija, decidió apoyarla a espaldas del Inca.

Los enamorados decidieron casarse y se atrevieron a revelarle su amor al Inca Pachacútec. El cual se enfureció y envió a su hija al Acllahuasi.

El Acllahuasi o Templo de las Vírgenes del Sol era un lugar en el que habitaban mujeres mayores encargadas de educar a las niñas seleccionadas para servir al Inca y a su esposa cuando crecieran.

Cousi Coyllour fue enviada a este lugar con la orden de ser aislada en una cueva de piedras donde sólo se le daba comida y no podía tener contacto con nadie.

Ollantay fue desterrado del Incanato por Pachacútec y éste le prohibió luchar para su ejército, a pesar de ser el más valioso e inteligente guerrero, que había obtenido numerosas victorias y conquistado muchos pueblos.

Muy apesadumbrado, el guerrero decidió esconderse entre las grandes extensiones de tierras del Incanato y sublevarse contra el Inca. Para esto agrupó a sus más fieles guerreros y formó un ejército en la clandestinidad, que se estableció en las afueras del Cuzco, ciudad más importante y residencia del Inca. Desde allí preparaban sus ataques de manera silenciosa y por las noches.

Cousi Coyllour mientras tanto vivía en el Acllahuasi, donde pronto la mujer que la asistía se dio cuenta de que estaba embarazada. Decidió ocultarle este hecho al Inca para evitar una casi segura muerte del bebé y de la misma princesa.

Llegado el tiempo del alumbramiento, Cousi Coyllour fue atendida por esta misma mujer. Nació una niña a la que se le llamó Ima Súmac. La niña desconocía su origen y fue criada como una Virgen del Sol y preparada para servir al Inca y su esposa cuando cumpliera doce años.

Ollantay pasó mucho tiempo preparando su estrategia para atacar al Incanato con la intención de debilitarlo. En ese período construyó una especie de palacio al que llamó Ollantaytambo, donde era el líder.

Durante mucho tiempo esperó el momento oportuno, ya que no contaba con los hombres y las armas suficientes para lograr una victoria. Pensó que el 24 de junio, sería una fecha oportuna porque se celebraba la fiesta del Inti Raymi o Dios Sol.

El Inti Raymi era el máximo Dios del Incanato y se preparaba una gran celebración con muchas ofrendas en su honor, como pago o agradecimiento por todas las cosas recibidas durante el año.

Llegada esta fecha y, cuando todos estaban ebrios por la fiesta, Ollantay aprovechó para invadir el Incanato, reduciendo con gran facilidad a los pocos guerreros que estaban en la entrada. Entró y saqueó todos los Tambos, casas construidas para almacenar comida y armas, dejándolos devastados. Fue una gran victoria para Ollantay y sus hombres.

Al darse cuenta el Inca Pachacútec del poderío de Ollantay pensó en la necesidad de eliminarlo. Consultó entonces con el sacerdote Willac Uma y éste le sugirió que organizara un gran ejército para derrotar al guerrero. Fue así como se nombró a Rumi Ñahui para acabar con Ollantay.

Por otra parte, Ima Súmac había crecido con la creencia de que era hija de una de las plebeyas y que había sido elegida para servir al Inca por su belleza. Conoció a Cousi Coyllour gracias a su espíritu inquieto y juguetón, que le llevó un día a descubrir la cueva donde ésta vivía encerrada.

Se convirtió en amiga de su madre porque le causaba compasión su cautiverio. Le ayudaba a peinar su larga cabellera, la alimentaba y conversaba con ella porque la encontraba muy agradable.

Cousi Coyllour iba perdiendo poco a poco sus fuerzas, estaba sumida en la más profunda tristeza y su aspecto físico era muy descuidado.

Rumi Ñahui planeaba la forma de penetrar en el territorio de Ollantay y estableció una estrategia. Se presentó en la noche desarmado ante Ollantay diciendo que el Inca le había echado de sus dominios y le pidió ayuda, ofreciéndole además colaborar en su guerra contra el Inca.

Ollantay, que era una persona piadosa, confió en él y le abrió las puertas. Bebieron y danzaron esa noche en honor al nuevo guerrero Rumi Ñahui. Y cuando ya todos estaban ebrios y dormidos, Rumi Ñahui abrió las puertas del Ollantaytambo para que entraran sus guerreros y tomaron a todo los hombres como prisioneros.

Al día siguiente Ollantay y sus guerreros fueron trasladados a la casa del Inca. El sabía que sería ejecutado ese mismo día. Sorpresivamente allí descubrieron que le Inca Pachacútec había muerto y había tomado el poder su hijo mayor Túpac Yupanqui.

Ollantay fue llevado ante el nuevo Inca. Túpac Yupanqui descubrió que su hermana no había muerto, como le había dicho su padre y sintió repulsión por la maldad de éste. Ordenó entonces traer a su hermana, quien apareció muy debilitada y con aspecto cadavérico.

Al escuchar a Cousi Coyllour, el nuevo Inca y Ollantay, descubrieron que ella había tenido una niña. Cuando Ima Súmac fue presentada ante ellos, conoció a su madre y fue informada de toda la verdad sobre su origen.

Junta toda la familia, Túpac Yupanqui ordenó preparar un gran banquete para festejar la boda de su hermana Cousi Coyllour y el valeroso guerrero Ollantay.

A Ollantay le pidió perdón por las injusticias sufridas y le nombró máximo jefe del ejército incaico, desplazando así a Rumi Ñahui, quien fue castigado por su traición y degradado a ser un simple guerrero que sirvió en la entrada del Incanato.