LA LEYENDA DEL LAGO TITICACA






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Cuenta la leyenda que muchos siglos atrás cuando el gran Imperio de los Incas en Perú aún no existía todos los pobladores de la sierra andina vivían dispersados y desorganizados por toda la región siendo victimas de las inclemencias del tiempo, que en algunas zonas era helado y en otras muy árido y había muchas sequías; esto ocasionaba que los pobladores vivieran en total caos.

El Dios Sol viendo lo infelices que eran sus hijos en la tierra decidió ayudarlos enviándoles a alguien que les enseñara a organizarse para hacer frente a las adversidades de la naturaleza.

Pensó entonces enviarle sus hijos predilectos: Manco Cápac y Mama Ocllo. Manco Cápac y Mama Ocllo salieron como seres sobrenaturales, elevándose de las aguas del Lago Titicaca, el lago más grande de la región. Ellos salieron encomendados por su padre el Dios Sol que ayudaran a sus hermanos a organizarse y les enseñaran además a cultivar al tierras y criar los animales para que pudieran vivir.

Vista del Lago Titicaca

Ellos salieron con la orden de establecerse en el lugar mas apropiado donde las tierras fueran fértiles y crecieran los pastos para el ganado. Para poder reconocer ese lugar el Dios Sol les entregó una varilla de oro que debería ser hundida en todos los caminos que iban a recorrer y donde se hundiera completamente se quedarían a establecer su reinado.

Salieron entonces desde el lago Titicaca en Puno y tomaron la ruta al norte pasando por todos los Andes. Iban tratando de hundir la varilla de oro pero en ningún lugar lograba hundirse completamente pues las tierras estaban demasiado secas por la falta de lluvias.

Caminaron por muchos pueblos y los pobladores al verles les tenían miedo debido a sus vestimentas tan raras para ellos. Manco Cápac y Mama Ocllo llevaban cubiertos de oro la cabeza y llevaban unas grandes orejeras de oro también, sus vestidos estaban bordados de manera muy notoria, usaban colores muy cálidos a diferencia de los pobladores que usaban colores muy tristes y básicos pues no conocían ninguna técnica de teñir textiles.

De tanto caminar infructuosamente y agotados Manco Cápac y Mama Ocllo decidieron descansar por un momento y accidentalmente pusieron la varilla sin ningún esfuerzo en la tierra y ésta desapareció completamente. Entonces ellos conocieron que ese debería ser el lugar donde debían quedarse. Era éste el cerro Huanacaure en el Valle del Cuzco.

Una vez establecidos en el lugar, empezaron a convocar a los pobladores de los lugares aledaños para enseñarles a vivir mejor. Dividieron el trabajo: Manco Cápac enseñaría a los hombres el cultivo de las tierras y la crianza de los ganados mientras que Mama Ocllo enseñaría a las mujeres las artes culinarias, la educación de los hijos y sobre todo la técnica del hilado y tejido de las prendas para sus esposos.

Los pobladores los observaban incrédulos y atemorizados, pero como ellos eran muy convincentes, los empezaron a considerar como seres divinos y les alababan como hijos del Sol por toda la esperanza que les inculcaban.

Cuando ellos habían educado a los pobladores vecinos se separaron para convocar más gente. Manco Cápac fue hacia el norte y Mama Ocllo hacia el sur trayendo cada uno una gran cantidad de pobladores. Estos nuevos pobladores empezaron a poblar las afueras del Cuzco, donde Manco Cápac mandó que se construyeran chozas y casas para que los nuevos habitantes las usaran.

Manco Cápac tenía el rango de Rey (Inca en quechua) y era respetado y obedecido por todos y Mama Ocllo era la mujer del Inca y maestra en las tareas de la casa y en la educación de los hijos, y les enseñaban también a adorar al Sol como su único Dios al que le llamaron Inti Raymi y le fijaron una fecha exacta en el año para rendirle tributo dándole ofrendas como el sacrificio animales y la entrega de coca para rituales en su honor.

Para establecer límites territoriales el Inca dividió a su población en dos medios: los que habían venido del norte pertenecían al Hanan Cuzco o "Alto Cuzco" y los del sur pertenecían al Hurin Cuzco o "Bajo Cuzco".

Mientras el Inca y su Esposa caminaban en busca de un lugar para establecer su Imperio, conocieron muchos pueblos que vivían también en absoluto caos por eso pensó que la mejor manera de organizarles era enviando a pobladores que ya conocían las técnicas que él les había enseñado para que educasen a sus "hermanos", y así lo hizo.

Reunió a los mejores hombres y sus esposas del Cuzco y le dio a cada uno un pueblo como territorio que ellos debían gobernar e instruir a los pobladores como él lo había hecho con ellos.

Y fue así como la que hoy es la Capital Arqueológica del Mundo, Cuzco, empezó a poblarse y expandirse hasta formar el imperio más grande y poderoso que se haya conocido en Sudamérica, El Gran Imperio de los Incas.