LA FIESTA DE DISFRACES



índice de cuentos, leyendas y tradiciones

Esta historia la oyó una amiga mía en una peluquería. La mujer que la contaba decía conocer a la protagonista de la historia. Dijo de ella que era una persona celosa y desconfiada.

Una noche esta mujer y su marido tenían previsto asistir a una fiesta de disfraces, pero ella aquel día se sentía mal y le dijo a su marido que fuera solo.

A éste no parecía hacerle demasiada ilusión ir sin ella, pero ante la insistencia de su mujer fue.

Al poco de marcharse, los celos empezaron a mortificar a la mujer. Empezó a pensar que se había ido para poder aprovechar la oportunidad de conocer otras mujeres. Entonces decidió desenmascararle. Llamó a una amiga que también iba a acudir a la fiesta y la convenció para que intercambiasen los disfraces, de modo que su marido no pudiera reconocerla.

Fue a la fiesta con la certeza de que su marido no se daría cuenta.

Cuando llegó le vio hablando amigablemente con varias mujeres, especialmente con una.

Primero pensó en "montarle una escena", pero luego decidió intentar ligar con él para ver qué pasaba.

Al poco tiempo estaba hablando y haciendo bromas con su marido. Pasó con él varias horas. Por dentro tenía un doble sentimiento: lo estaba pasando bien, sentía a su marido más atento, más amable y mucho más gracioso; por otro lado pensaba que su marido estaba ligando con otra mujer, aunque era ella misma.

Antes de que la fiesta finalizase, fingió que iba al baño, pero salió, cogió un taxi y volvió a casa.

Cuando llegó su marido se hizo la dormida, para que no notara nada. Pensó que a la mañana siguiente hablaría seriamente con él.

Por la mañana, durante el desayuno, le preguntó:

- ¿Qué tal la fiesta?

- Bueno, al final... no fui. Llamé a mi hermano y como sabía que tenía partida de cartas me acerqué a su casa... Tuve mucha suerte: gané cien euros.

- ¿De modo que anoche jugaste a las cartas y ganaste cien euros? Dijo visiblemente enfadada.

- ¡Ciento cuatro para ser más exactos! Lo pasé bien. Por cierto mi hermano también se divirtió. Fue a la fiesta con mi disfraz y al volver me dijo que nunca había tenido tanto éxito. Conoció a una mujer muy simpática que misteriosamente desapareció como la cenicienta.