EL TABACO Y LA SALUD BUCAL






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Es fácil reconocer a un fumador, con el simple examen visual de su cavidad bucal: sus dientes aparecen manchados, los tejidos blandos pueden aparecer enrojecidos; en conjunto ofrece un aspecto de mala higiene bucal, que afecta a las piezas dentarias y que da lugar a la aparición de lesiones en la mucosa oral.

MANCHAS DENTALES

El humo del tabaco va dejando huellas por dondequiera que pasa. Las piezas dentarias son tatuadas, pues los productos del alquitrán, que hay en el humo, se disuelven en la saliva y penetran dentro del diente, atravesando el esmalte, llegando incluso hasta la dentina, donde se difunde la mancha. Su color puede variar desde el amarillo oscuro hasta el negro, según el tipo y cantidad de tabaco fumado.

Las posibilidades de tinción también dependen de la higiene bucal, pues la falta de cepillado de los dientes favorece la pronta aparición de estas manchas. Por otra parte, parece ser que la formación del sarro o tártaro, se incrementa significativamente cuando se fuma, cosa muy importante, si tenemos en cuenta la relación de este sarro con diversas lesiones dentales.

LOS TEJIDOS BLANDOS

Los labios, la lengua, las encías, y toda la mucosa que tapiza el interior de la boca, pueden sufrir lesiones por causa del humo del tabaco. Las células de estos tejidos son irritadas por los componentes del humo, y en una célula normal se producen diversos cambios que pueden llegar a convertirla en cancerosa. Ahora bien, normalmente, antes de producirse un cáncer en el labio, en la boca o en la lengua, aparecen unas lesiones llamadas "premalignas", la más común de las cuales es la leucoplasia.

UNA MANCHA BLANCA

La leucoplasia clínicamente es sólo una mancha blanca en la mucosa oral, cuya localización más frecuente son las comisuras labiales, formando en ocasiones el llamado "triángulo leucoplásico de los fumadores". Seta lesión presenta un aspecto blanquecino, y en los grandes fumadores se oscurece, tomando un color amarronado. Al tacto da una sensación de rugosidad, pero no produce dolor ni escuece. Su aparición en la boca es una señal de alarma que indica la incapacidad de la mucosa para seguir resistiendo la agresión que le produce el humo del tabaco.

La leucoplasia, lesión precancerosa, es todavía curable. En muchos casos desaparece espontáneamente con sólo dejar el tabaco.

EL CANCER

El cáncer bucal supone aproximadamente del 3 al 5 por ciento de todos los tumores malignos que aparecen en el hombre, y el uno por ciento de todos los que aparecen en la mujer. Su localización más frecuente es el labio inferior, seguido de la lengua y el suelo de la boca. Suele aparecer sobre lesiones previas: leucoplasias, cicatrices de quemaduras, zonas que han sido irradiadas, etc.

La lesión se inicia como una costra o como una úlcera que no cicatriza. Los síntomas que aparecen son mínimos y no suele doler. Sí que pueden aparecer síntomas en el caso de que esta lesión se infecte.

Con rapidez se extiende a los ganglios linfáticos del cuello, que aumentan de tamaño, formando lo que se conoce con el nombre de adenopatías. Esto indica que las células malignas se han extendido a otros tejidos. El cáncer de labio es especialmente frecuente entre los fumadores de pipa y puros, aunque también lo padecen los de cigarrillos.

Las personas que además de fumar consumen alcohol en exceso, tienen mayores posibilidades de padecer un cáncer bucal, lo cual ha sido demostrado con amplios estudios llevados a cabo en sujetos en los que se unían los dos factores: tabaco y alcohol.

A la hora del diagnóstico, existe la ventaja de que estas lesiones de labios y boca se pueden observar desde el inicio, y el tratamiento se puede instaurar antes que si se tratara de otro tipo de lesiones internas, de más difícil localización.

Su tratamiento es difícil, y requiere la aplicación combinada de la cirugía y la quimioterapia. Los mejores resultados se obtienen en los casos de tumores diagnosticados precozmente.

DISFRUTA LA DIFERENCIA

La buena salud bucal es incompatible con el uso del tabaco, en cualquiera de sus formas. Unos dientes blancos, unos tejidos sanos y un aliento limpio y fresco, son algunas ventajas que se les ofrecen a los que han abandonado el tabaco.