EL TABACO Y EL ENFISEMA






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La bronquitis crónica del fumador, y su consecuencia más inmediata, el enfisema pulmonar, son las enfermedades producidas por el tabaco que más caras resultan a la sociedad. En un solo país como España, causan millones de jornadas de trabajo perdidas al año, así como otros muchos gastos por medicamentos y asistencia sanitaria.

SINTOMAS DEL ENFISEMA

. Sensación de falta de aire ante cualquier esfuerzo por mínimo que sea, como por ejemplo al hablar o al agacharse para atarse los zapatos.

. Dificultad respiratoria: la respiración se hace ruidosa, y entrecortada por golpes de tos. En los casos avanzados, los enfisematosos son incapaces de apagar soplando la cerilla con la que han encendido el cigarrillo,

. Tórax muy abombado, en actitud de inspiración permanente.

La mucosa de los bronquios, reacciona ante la irritación que le causa el humo del tabaco, produciendo una mayor cantidad de moco. Ahora bien, ese moco no pude ser expulsado adecuadamente, pues la nicotina tiene además el efecto de paralizar el movimiento de los cilios, "pelillos" microscópicos encargados de arrastrar al exterior, junto con el moco, las impurezas que penetran en los bronquios.

La acumulación de moco y la inflamación de los bronquios, que se producen en la bronquitis crónica, hace que éstos disminuyan su calibre. La inspiración, fuerte y activa, logra hacer pasar el aire hasta los alveolos, donde queda atrapado, pues la expiración es incapaz de expulsarlo totalmente. Esta acumulación de aire a cierta presión en los alveolos pulmonares, hace que se distienda y, finalmente, que se rompan sus finas paredes, formándose unas bolsitas cada vez mayores llamadas "bullas".

Las paredes de las bullas pierden su elasticidad, y el pulmón acaba convirtiéndose en una esponja rígida llena de cavidades que ya no sirven para la oxigenación de la sangre. El pulmón queda permanentemente distendido, y la respiración se hace muy difícil. La bronquitis crónica del fumador ha destruido los tejidos del pulmón, y ha dado paso al enfisema.

La palabra enfisema viene del griego, y quiere decir "insuflación". Los fumadores que sufren esta enfermedad se reconocen fácilmente, porque su respiración se hace muy sonora y trabajosa. La mayor parte de su energía vital la gastan en mover los músculos para poder respirar.

El tratamiento del enfisema pulmonar consiste básicamente en:

. Eliminar radicalmente el hábito del tabaco.

. Facilitar la expectoración y la limpieza bronquial mediante fisioterapia respiratoria.

. Evitar las bronquitis y otras infecciones pulmonares.

En los casos graves en los que la insuficiencia respiratoria se hace severa, puede requerirse la aplicación de oxígeno e incluso la ventilación mecánica asistida.

El pronóstico del enfisema del fumador, una vez que la enfermedad se ha establecido, es bastante sombrío. La reagudización de la bronquitis crónica, así como la aparición de otras infecciones pulmonares, es bastante frecuente. La escasa oxigenación de la sangre del paciente, agrava las complicaciones cardíacas de la enfermedad, que pueden conducir a la muerte en pocos años.

El enfisema pulmonar es irreversible, ya que la destrucción de los tabiques que separan los alveolos pulmonares no tiene reparación posible. A pesar de ello, los enfisemastosos sienten una gran mejoría cuando dejan de fumar: disminuye la tos, respiran mejor, y su sangre vuelve a recibir más oxígeno.