TU TAMBIEN PUEDES BAILAR






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El ballet clásico, es para unos pocos. La danza moderna, abre el campo a más gente, por sus múltiples estilos. Y el baile, EL BAILE es para todos. Esta claro que, bailar muy bien, es difícil, no imposible, pero bailar bien está al alcance de cualquiera que así lo desee. Con un poco de voluntad y algo de oído musical, tampoco hace falta más... ¡ah! y que te guste bailar, por supuesto, por que la práctica es tu aliada. Cuantos mas kilómetros de pista recorras, tanta soltura de más podrás obtener.

La práctica del baile promueve la seguridad en ti mismo, tu constancia y perseverancia harán el resto. Hay que practicar, cuanto más lo practicas, más te irá gustando y podrás entonces, empezar a disfrutar. Claro que,... también, disfrutarás aprendiendo y el ritmo, y la coordinación te equilibrarán a nivel interno. Luego ya habrá tiempo de hacer trabajar a la mente... primero ¡SUELTATE!

Confía, (ahora que no te ve nadie) podrás conseguir mas fácilmente dejar las tensiones si dejas tus rodillas en un punto medio, ni flexionadas, ni extendidas. Relaja cuello y hombros, y empieza a caminar por todas las direcciones de tu espacio. No hace falta mucho sitio, al principio (un pasillo, puede valer).

Camina hacia delante, atrás, y en todas las direcciones (alrededor de una mesa por ejemplo). Cambia de música puedes empezar por algo lento como un bolero, una balada, o al contrario, baila un rock para ponerte las pilas, la mejor música será aquella que te guste y tenga el ritmo bien marcado.

Verás que puedes hacer pasos largos y cortos, puedes empezar a andar con las puntas de los pies, o con los talones. Gira sobre ti mismo, ¡no mires a tus pies!

Quizá con esto ya te empezará a picar el gusanillo, y quizás te preguntes: ¿Cómo será una clase? ¿Me mirarán todos? ¿Estaré torpe? Seguro que no, todo el mundo estará pendiente de sí mismo los tres primeros meses por lo menos. Aunque bailen en pareja, estarán aprendiendo a mover sus pies al ritmo de la música. Poco a poco se te moverán las caderas, y tus brazos también.

Practica un ratito cada día, o tres ratos a la semana, después te vendrá bien la practica en pareja, para ello es mejor acudir a las clases... Las clases de principiantes suelen durar una hora una, dos veces por semana y en poco mas de tres meses, todo el mundo, baila aceptablemente.

Tengo que decir, que a estas alturas, cuando ya te encuentras más suelto y seguro, uno se queda atrapado por la magia del baile, y ya está deseando, aprender más, superarse, y también perfeccionarse. No sólo como bailarín, sino también a nivel personal, con nosotros mismos y con los demás (nuestra pareja, los compañeros de la clase, etc.).

Todos los que saben bailar, recuerdan cuánto les costó al principio, tener que ir contando un, dos, tres, un, dos, tres... en casa, en clase, y algunos hasta en el WC del trabajo. Esto es completamente cierto). Todos y todas saben el esfuerzo que supone, superar la timidez, la falta de aceptación ante el espejo.

Pero yo os recomiendo que, si os atrae este mundillo, lo mejor antes de decidir nada es empezar, sí, ¡empezar ya! . Os preguntaréis: ¿qué dice ésta mujer?

Os digo que lo mejor, es que nada más notar las ganas en ese mismo instante, ¡lanzaros a bailar! En cualquier momento y lugar... y recordad que no hay nada mejor para aprender, que ir a unas buenas clases (hay gente que no sabe enseñar, o que ni siquiera es profesor). Hay que ir buscando hasta encontrar el lugar donde APRENDES Y VUELVES A SONREIR.