EL TALISMAN DE SOFIA






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Durante 24 años Sofía había esperado este momento. Y ahora que había llegado, estaba tan emocionada que casi no podía creerlo... Por fin iba a poder conocer el secreto más importante de su vida, el origen de aquello que había influido tan decisiva y positivamente en ella.

Recordó como a los nueve años ella creía ser la niña más infeliz del mundo.

Un día su abuelo, viendo lo mal se sentía, le preguntó qué le pasaba, como había hecho otras veces. Hasta aquel momento, ella solía responder simplemente "nada", pero aquel día le contó a su abuelo por qué se sentía tan triste.

Le dijo que la muerte de su madre, unos meses antes, le había afectado mucho, puesto que la quería, la echaba de menos, se sentía desprotegida y además todo desde entonces había ido de mal en peor.

Había tenido que trasladarse con su abuelo y abuela. A ellos les quería, pero odiaba aquel pueblo donde la gente hablaba otra lengua que ella apenas conocía y era distante con ella. No tenía a quien pudiera llamar amiga o amigo. Odiaba aquel pueblo...

Los niños de su clase se reían de ella, debido a su marcado acento sureño. Y además la tomaban por tonta puesto que se ponía muy nerviosa cuando tenía que hablar para responder alguna pregunta de la maestra. Dijera lo que dijera, ya era una costumbre, todos se reían...

Sentía que deseaba morirse y reunirse con su madre.

Su abuelo le había explicado que la gente de aquel pueblo era amable y acogedora, que debía darles tiempo para que la conocieran. Y le fue explicando con mucha paciencia cómo él veía su situación.

Pero ella rechazó todos los argumentos que el abuelo le pudo dar.

Al día siguiente, al volver de clase, el abuelo que la estaba esperando, le dijo:

- Sofía. Tengo algo para ti. Cuando poseas esto que te voy a dar, todos tus problemas van a ir desapareciendo progresivamente y nunca volverás a sentirte infeliz.

Después le explicó que era un poderoso Talismán, que haría que todo le saliera bien. Y se lo mostró... era una piedra, un pequeño canto rodado que tenía una estría en forma de rayo que la cruzaba de lado a lado.

- Mira Sofía. Este talismán te ayudará a conseguir todo lo que desees. No necesitas creer en su poder. Sólo intenta las cosas, pon tu inteligencia y tu corazón en ellas y verás cómo las consigues.

Ella no quería contradecir a su abuelo, pero en el fondo pensaba que aquella piedra no podría hacer nada por ella. Sin embargo le dijo a su abuelo:

- Gracias, abuelo. Gracias por este Talismán. Sé que me ayudará.

Y guardó el Talismán en la cartera donde guardaba sus libros.

Al día siguiente, cuando iba para clase, pensaba en el Talismán que llevaba con ella. Seguía creyendo que no servía para nada, pero ¿qué pasaría si el abuelo tenía razón? Entonces decidió probar. Cogió el Talismán en su mano y pensó:

- Bien Talismán. Si tienes tanto poder como dice el abuelo, quiero que me ayudes en tres cosas. No quiero ponerme nerviosa cuando la maestra me pregunte, no quiero que los niños se rían de mi y, lo más importante, quiero tener una amiga.

Después besó la piedra y mientras la guardaba de nuevo en la cartera, y pensó:

- ¡Ojalá funciones!

Ese día, contrariamente a lo que solía suceder, cuando la maestra le preguntó, Sofía no se sintió nerviosa, por lo que respondió correctamente y con tranquilidad a las tres preguntas seguidas que ésta le formuló.

Cuando se sentó y vio que los niños no se reían, se acordó del Talismán...

- ¡Parece que funciona! - pensó.

Y más tarde, al comenzar el recreo, Sofía cogió el Talismán en la mano y pensó:

- Aún te queda una cosa por cumplir. Quiero que Alicia sea mi amiga.

Y guardó de nuevo la piedra en la cartera.

Alicia era una niña que a ella le caía bien. Era simpática con el resto de las niñas y niños, pero a ella nunca le había hablado. A veces habían cruzado miradas, pero por algún motivo nunca conversaron.

Sofía vio a Alicia sentada sola en un banco y decidió probar:

- Alicia ¿quieres ser mi amiga?

Y se quedó muy sorprendida cuando Alicia le respondió:

- Claro.

Y en ese momento, por primera vez desde hacia meses Sofía se sintió feliz.

Cuando regresó a la casa, buscó a su abuelo, pero este todavía no había regresado. Esperó y en cuanto llegó le dijo:

- Abuelo, el Talismán funciona. Hoy he conseguido las tres cosas que le pedí.

Y el abuelo sonrió al verla feliz.

- Abuelo, ¿cómo conseguiste el Talismán? ¿Quién te lo dio?

- Sofía, no puedo revelarte el origen del Talismán... Si lo hiciera, podría perder su poder.

- Pero abuelo, siento mucha curiosidad por saber...

- Bien, esta noche pensaré la forma de decírtelo sin poner en peligro el poder del Talismán. Te lo prometo.

Y al día siguiente, el abuelo le dio un sobre cerrado, diciéndole que dentro de él estaba el secreto sobre el origen del Talismán. Pero que no debía abrirlo hasta que pasaran al menos dos años de su muerte. Si lo hacia antes, el poder del Talismán se perdería.

Así que Sofía guardó el sobre. Muchas veces desde entonces estuvo tentada de abrirlo, pero el Talismán funcionaba tan bien, le había ayudado en tantas situaciones difíciles, que nunca se atrevió a hacerlo.

Sofía era ahora una mujer de 33 años. El día anterior hizo dos años que el abuelo había fallecido y no lo recordaba con dolor, sino con amor. El, un hombre apenas sin estudios, le había dado tantos buenos consejos a lo largo de su vida...

Tenía el sobre en las manos. Era ya un sobre viejo. El papel había amarilleado con el tiempo y los bordes estaban bastante desgastados. Pensó en todos los momentos en los que había estado a punto de abrirlo. Ahora que ya podía hacerlo, no sentía prisa.

Y recordó como desde que el Talismán entró en su vida todo fue bien. Bueno, como todos los seres humanos de este mundo había pasado por momentos mejores y peores, pero siempre había salido adelante.

Recordó como consiguió sacar todos los exámenes a los que se presentó a lo largo de su vida. Siempre estudió y mucho, puesto que le gustaba aprender, pero sabía por sus compañeros que aún así se podía suspender.

Tener el Talismán con ella, le daba una tranquilidad y una seguridad que hacían que pudiera plasmar con fluidez sobre el papel todo lo que sabía.

También recordó como fue el aplomo que le proporcionaba el Talismán lo que le ayudó a conseguir su primer empleo a los 20 años. Y cómo le ayudó también a los 27 a iniciar su negocio, el cual funcionaba muy bien hasta el momento.

Su actual pareja, Oscar, decía siempre que la admiraba por la felicidad y seguridad que de ella emanaban. Ella nunca le habló del Talismán, ni a él, ni a nadie.

Bueno, llegó el momento. Sofía rasgó con cuidado el lateral del sobre que guardaba el secreto con el que ella siempre había soñado.

Sacó del interior una hoja de papel doblada en cuatro. Por un momento pensó que casi era mejor destruir ese papel y no conocer nunca qué era lo que allí estaba escrito, que si lo leía, perdería la magia del secreto.

Aún así decidió leer las líneas que con letra temblorosa e insegura había escrito su abuelo.

"Querida Sofía:

Esa piedra que has llevado contigo, esa piedra que has creído que te ayudó a conseguir tantas cosas, es sólo eso... una piedra. Una piedra que encontré en el suelo entre otras muchas, mientras paseaba pensando en cómo ayudarte. Me llamó la atención por la caprichosa estría que la cruza, como un rayo.

Pero no creas que te engañé, aquel día sí te di un Talismán. Te di el Talismán de la fe en ti misma. Te dije pon tu corazón y tu inteligencia en todo aquello que desees conseguir... Ese es el Talismán que te di.

Te quiere tu abuelo

Jorge"