VIVIR EN PLENITUD (2)






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En el artículo anterior (Mazulagia Nº22) se explicaron los postulados fundamentales para concebir una verdadera dimensión del Ser a plenitud. Recordemos los cinco fundamentos básicos:

. Descubrir nuestro verdadero Ser en todos sus estados: Físico-mental, Emocional-sensitivo, Energético- vibracional, Conciencial-intuitivo y Etéreo-espiritual.

. Recuperar nuestra conexión con la Naturaleza y sus elementos: Tierra, aire, agua y fuego.

. Llegar a ser conscientes de nuestro potencial interior: Potenciar nuestro dones, sentidos físicos y capacidad de consciencia ampliada.

. La integración del pasado, presente y futuro en el aquí y ahora.

. La conexión con la Totalidad en Plenitud (entorno familiar, humanidad, naturaleza, el Universo.)

El Camino de la Plenitud comprende dos grandes procesos evolutivos: (1ro) El reencuentro con nuestro Verdadero Yo y su liberación y (2do) Vivir la plenitud existencial. El primer proceso es el aprendizaje, en forma vivencial y práctica, para llegar al autoconocimiento y reencuentro de nuestro origen y propósito existencial, es un proceso de crecimiento personal orientado a que cada persona, desde su sabio interior, revele, entienda y vivencie los cinco fundamentos anteriormente referidos.

El segundo proceso parte de la manifestación de nuestro Verdadero Yo para su realización en el día a día, llegando a la Plenitud de todos los estados del Ser en forma integral, armónica, habitual, fluida y sinérgica. La realización plena de nuestro Ser ha sido concebida, desde hace miles de años, por distintas Culturas ancestrales, con base a dos dimensiones fundamentales: Dimensión Física y Dimensión Etérea. Nuestro Ser, en todos y cada uno de sus cinco estados, interactúa en distintas formas o planos dentro de estas dos grandes dimensiones.

Para que se manifieste nuestro Verdadero Yo en plenitud debemos aprender a interactuar en cada una de las dimensiones con que nos relacionamos en nuestro entorno. En el siguiente esquema se esboza la relación del Yo en la Totalidad.

La manifestación del Yo en la Totalidad es la forma de encontrar nuestra personal respuesta a la búsqueda existencial. El vivenciar la manifestación e interacción de cada uno de los estados de nuestro Ser nos permitirá fluir en las distintas dimensiones en las que nos relacionamos con nuestro entorno para, al mismo tiempo, potenciar nuestro dones y capacidades y tener una conexión armónica y sinérgica con la Totalidad.

Debemos ser conscientes de las distintas dimensiones o planos en los que interactuamos con nuestro entorno. Este proceso se debe vivenciar en nuestro día a día porque a cada instante estamos influenciando y siendo influenciados. ¿Cuándo nos detenemos a meditar y sentir la interacción con nuestro entorno? ¿Somos conscientes de los distintos planos en los que interactuamos con nuestro entorno? ¿Qué relaciones hemos perdido con nuestro entorno natural? ¿Qué efectos positivos o negativos recibimos de nuestro entorno? ¿Cómo podemos llegar a una vida en plenitud sin entender y sentir nuestra forma de interactuar con nuestro entorno?

Responder a estas y otras preguntas debería ser una prioridad para cualquier persona que quiera vivenciar su Ser a plenitud interactuando con la Totalidad. Lamentablemente, nuestra forma y ritmo de vida nos aleja y distrae de atender a cuestiones trascendentales para nuestra existencia. En el Camino de la Plenitud se recoge un proceso de autoconocimiento para llegar a estar conscientes de la interacción con nuestro entorno en 8 dimensiones que a su vez confluyen de las dos grandes dimensiones: Física y Etérea.

El proceso comienza entendiendo y sintiendo nuestra relación con la Naturaleza y sus elementos (Considerándola como el sistema viviente madre y supremo). Es a través de la madre que fluye la Vida y que se manifiesta en una infinidad de formas, estados y especies. Fue a través de la madre naturaleza que las formas de vida evolucionaron hasta llegar a la especie humana. La humanidad es un eslabón más en la cadena de evolución, con la facultad de tener un libre raciocinio y la capacidad de transformación de la materia y la energía. Los humanos al ser conscientes de poder interactuar con la energía en sus distintas formas somos, también, capaces de fluir hacia otras dimensiones de carácter etéreo que pueden ser percibibles y canalizables. Tenemos la capacidad de interactuar con nuestro pasado, presente y futuro, alcanzar un nivel de consciencia plena y ampliada hasta los planos transpersonales, vivenciar una propia y personal concepción de nuestro Yo Divino o Espiritual y llegar a tener una conexión plena con el Universo o la Totalidad.

Todo este proceso es posible vivenciarlo, desde nuestro interior, si liberamos nuestro Ser y recuperamos los dones y atributos con los que hemos venido a este mundo. Ya, desde hace miles de años el Ser humano ha tenido la capacidad de entender, sentir y canalizar la conexión con la Totalidad. Hoy, además, tenemos el privilegió de contar con la experiencia y conocimiento para vivenciarlo de forma consciente a nivel racional, sensitivo, emocional e intuitivo.

Para terminar, quiero honrar las palabras de ¨Tayta Jaime¨, un sabio anciano Quechua (cultura nativa de los Andes): ¨Los humanos somos la especie peor domesticada de la naturaleza, los únicos que ¨concientemente¨ hemos buscado alejarnos de nuestro entorno natural para encerrarnos en jaulas de cemento y perder la ¨consciencia¨ de lo que recibimos del contacto con nuestro entorno natural¨ Hemos sido tan soberbios de menospreciar lo que a nuestra madre naturaleza le ha tomado miles de años crear para que podamos vivir en plenitud. Tal vez como especie no podamos reencontrarnos con nuestro origen y razón de ser, espero que si, pero individualmente cada uno tenemos la oportunidad de hacerlo.