VIVIR EN PLENITUD (1)






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¿Cuál es la razón de la vida o el propósito existencial? Encontrar una respuesta, a esta inquietud trascendental, ha sido intentado desde una variedad de puntos de vista, posiciones y postulados. Tras miles de años de evolución la humanidad no ha llegado a una concepción que sea de aceptación general. ¿Quién puede asumir poseer la verdad de las verdades?

Algún día, tal vez, podremos llegar al consenso de los postulados científicos, filosóficos, religiosos, holísticos, entre otros, que nos permitan confluir a un entendimiento de nuestro propósito como especie, de la razón de la vida en general y de una relación armónica y sostenible con nuestro entorno.

En mi búsqueda personal he conocido y vivenciado la concepción de diversas culturas ancestrales,que llegaron, ya hace miles de años, a tener un conocimiento y entendimiento del Ser Humano y de su rol en el Universo como parte del Todo. Vivenciaron la relación y conexión con la madre naturaleza y sus elementos. Percibieron y canalizaron las distintas fuentes de energía y especialmente la conocida como energía vital. Concibieron una cosmovisión en la que Todo estaba integrado e interrelacionado con Todo, incluido el ser humano.

El avance del conocimiento científico ha abierto nuevos campos del saber que confirman la concepción y visión de la sabiduría ancestral. El aporte de la física cuántica, bioenergética, astrofísica, genética, bioquímica, medicina natural, entre otras ciencias, está demostrando que muchos de los postulados espirituales, holísticos y alternativos tienen una manifestación física y que son observables en distintas dimensiones. Hemos llegado a un nivel de conocimiento que permite concebir que todo esta integrado con todo y que hay una interrelación entre todas las dimensiones en que se manifiesta el fluido energético Universal.

Hoy en día, tenemos la oportunidad de llegar a una plena concepción de nuestro Ser, con la ventaja de disponer suficientes fuentes de conocimiento, experiencia e inspiración para concebir nuestra razón o propósito existencial.

¿Cómo concebir la razón existencial de cada uno?

. Descubriendo nuestro verdadero Ser en todos sus estados: Un postulado esencial, en la mayoría de las tradiciones ancestrales y religiones trascendentales, es que cada persona puede encontrar en su interior su fuente de sabiduría. El autoconocimiento del Ser es un fundamento básico para el crecimiento personal y para llegar a revelar la verdad existencial de cada uno. Justamente, dimensionar qué conlleva este conocimiento, es lo que marca una gran diferencia entre los distintos planteamientos al respecto.

Si queremos dimensionar nuestro verdadero Yo, debemos entender y sentir cada uno de los planos en que nuestro Ser interactúa consigo mismo y con el entorno en su Totalidad. Podemos llegar a interactuar en cincos estados fundamentales: Físico-mental, Emocional-sensitivo, Energético-vibracional, Conciencial-intuitivo y Etéreo-espiritual. Mientras más estados del Ser desarrollemos y potenciemos, de forma armónica y sinérgica, más plena será nuestra realización y existencia.

. Recuperar nuestra conexión con la Naturaleza y sus elementos: (Tierra, aire, agua y fuego) Constituye el mejor medio para vivenciar el potencial de nuestro verdadero Yo. El trabajo con la Naturaleza involucra recordar nuestro origen y condición de ser parte de un entorno vivo, que fluye en sintonía y armonía, reconociendo nuestra interrelación en todos los planos con el mundo animal, vegetal, mineral hasta llegar a nuestra conexión con el Universo y la energía cósmica.

. Llegar a ser conscientes de nuestro potencial interior: Redescubriendo los talentos o dones con que hemos nacido, potenciando los cinco sentidos físicos y desarrollando nuestra capacidad de acción a un nivel de conciencia ampliada, más allá del plano físico, para experimentar paulatinamente un mayor estado de conexión y plenitud.

. La integración del pasado, presente y futuro en el aquí y el ahora: No se trata de revivir el pasado en el presente sino, al contrario, aprender a transmutarlo para convertirlo en una oportunidad y enseñanza, que nos permita estar en el presente liberados de los bloqueos que arrastramos en esta vida y ancestralmente. De la misma forma, se debe desarrollar la conciencia y convicción para vivir hoy, y no en el futuro, lo que es nuestra pasión existencial o razón de vida. Como parte de este proceso la persona debe llegar a superar el miedo a la muerte con el sentido de aprender a disfrutar día a día lo que es relevante y trascendental para su Ser.

El Camino de la Plenitud comprende este proceso de aprendizaje para vivenciar nuestro Ser a plenitud y en conexión con la Totalidad (entorno familiar, humanidad, naturaleza, el Universo.).