LAS EQUIVOCACIONES






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¿Por qué nos equivocamos?

Podría responderse a esta pregunta con una frase de tan sólo tres palabras. Pero una afirmación tan breve quizá sería malentendida por muchas personas o sería tachada de "demasiado obvia" por los más inteligentes.

¿Por qué nos equivocamos? Existen muchas teorías sobre los actos fallidos y los lapsus y no es este el lugar adecuado para hablar sobre ellas.

Existen equivocaciones grandes, inmensas y otras pequeñas, pequeños errores que no tienen mayor trascendencia. Existen equivocaciones intencionadas e incluso malintencionadas y otras inocentes, casi ingenuas. Errores en el desarrollo de cualquier profesión y en las actividades lúdicas. Un día olvidamos decir algo a alguien y esto provoca un problema a una tercera persona, o simplemente no pasa de ser una anécdota graciosa. ¿Quién no ha perdido alguna vez las llaves? ¿Quién cocinando no ha maltratado el "guiso" permitiendo que se le queme o añadiendo demasiada sal, demasiadas especias, etc.?. ¿Quién no ha confundido un camino conduciendo o simplemente andando? ¿Qué ser humano no ha dudado en una pequeña operación aritmética y ha dado una respuesta incorrecta? ¿Quién...? Podríamos imaginar ejemplos hasta rellenar un libro (o quizá una biblioteca entera).

La equivocación es tan común como el aire que respiramos. ¿Somos tan torpes o tan ineficaces? Admiramos a los ordenadores porque difícilmente se equivocan. Desde hace siglos el ser humano soñó con máquinas que pudieran hacer "todo perfecto", que pudieran calcular con exactitud, fabricar aquello que ya no queremos hacer con nuestras manos más lentas e imperfectas, cubrir con diligencia y garantías cualquier necesidad que se nos pueda presentar en nuestra vida diaria. Incluso hay quien piensa que las máquinas "perfectas" llegarán a dominar al ser humano. ¿Por qué admiramos a las máquinas cuando nosotros somos nosotros, seres imperfectos, los que las hemos dotado de su "perfección"?

También admiramos a quienes creemos que nunca (o casi nunca) se equivocan, a aquellas "personas superiores" que siempre toman las decisiones correctas en los momentos adecuados, aquellos que son capaces de meditar y reflexionar o simplemente improvisar con acierto. Pero (que no se entere nadie) ellos también se equivocan y quizá tanto o más que nosotros mismos.

Volvamos a la pregunta con la que se inicia este texto: ¿Por qué nos equivocamos?

- Porque somos humanos.

Una respuesta obvia ¿verdad? Pero, si resulta tan obvio, pensemos por qué nos enfadamos tanto cuando alguien se equivoca o cuando somos nosotros mismos los que lo hacemos o por qué no admitimos el error en nuestra vida cuando parece ser tan común.

Equivocarse no es negativo, es... simplemente natural.

Y una última reflexión: El ser más sabio también se equivoca, pero difícilmente persistirá en los errores.