LAS VERDURAS DEL MAR Y SUS PROPIEDADES






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El mar es el origen de la vida. Millones de años de erosión lo han enriquecido con abundancia de todos los minerales necesarios para la vida. Las verduras marinas contienen entre diez y veinte veces más minerales que las terrestres, aunque ambas aportan en grandes cantidades todos los minerales que necesitamos: calcio, hierro, potasio, yodo, magnesio y en menor cantidad los llamados oligoelementos que se necesitan en cantidades mínimas, pero sin los cuales ciertas funciones corporales esenciales no pueden realizarse.

El yodo es difícil de obtener de cualquier otra fuente que no sea el mar, y las algas lo contienen en suficiente cantidad como para prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides). El bocio solía desarrollarse en zonas donde no se ingerían productos marinos (la principal fuente de yodo).

Las verduras marinas no suelen absorber tanta contaminación como los peces. Allí donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer. La considerable reducción de cultivo de NORI en algunas zonas costeras de Japón es una prueba de ello. De hecho, una de las principales propiedades de las algas es su capacidad de hacer que el cuerpo expulse los metales contaminantes, radioactivos y tóxicos que puede haber absorbido. Los vegetales marinos contienen ácido algínico, una sustancia pegajosa que sujeta sus cédulas de forma compacta, capacitándolas para vivir en un ambiente de constante circulación de agua.

Estudios recientes elaborados por la universidad Mogill de Montreal han demostrado que este ácido puede combatir las toxinas en el organismo y permite su eliminación por procedimientos naturales.

Las algas son un valioso alimento para todos los vegetarianos y un gran beneficio para los países industrializados, donde la sobrealimentación es una amenaza. Gracias a su contenido en minerales, tienen un efecto alcalinizante de la sangre y depuran nuestro organismo de los ácidos propios de la dieta moderna. Pueden llegar a contener un 25% más de minerales que la leche, aunque virtualmente no poseen calorías, su contenido en grasa es muy bajo y sus carbohidratos no se absorben plenamente. Son ricas en vitaminas A, B, C, D3, E, K y, en menor cantidad la B12.

Las algas también pueden ayudar a disolver las grasas y depósitos de mucus que aparecen debido al consumo excesivo de carne y productos lácteos. Desde el punto de vista de la nutrición y la salud, parece sorprendente que estos alimentos tradicionales no hayan sido redescubierto antes.