¿CONSUMES TRANSGENICOS?






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¿CONSUMES TRANSGENICOS?

Lo más probable es que sí, y que lo hagas sin siquiera saberlo.

Cada vez se oye hablar más de la llegada a nuestros mercados de productos manipulados genéticamente, los conocidos como transgénicos. Soja, maíz y todos sus derivados son los más abundantes, y nos los podemos encontrar en los productos más variados, galletas, chocolates, sin que ni siquiera nos enteremos de que los estamos consumiendo, pero

¿QUÉ ES UN TRANSGENICO?

Un transgénico es un organismo creado artificialmente introduciendo uno o varios genes de un ser vivo en otro. La naturaleza nunca daría lugar por sí misma a esa composición. La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que la ingeniería genética es capaz de saltar la barrera de las especies, es decir, introducir un gen de una bacteria, un animal o un ser humano en una planta.

Las plantas hasta ahora se han modificado genéticamente para conseguir dos fines:

Hacerlas resistentes a determinados insectos

Para lo que se las introduce el gen artificial de la bacteria Bacillus Thurigiensis de manera que comienza a producir una toxina, la Bt, mortífera para algunos insectos. Sin embargo, los insectos al estar expuestos continuamente a esta toxina, acaban haciéndose resistentes a la misma.

Hacerlas tolerantes a ciertos tipos de herbicidas destinados a acabar con las "malas hierbas"

Como la planta así manipulada no muere con la utilización de estos herbicidas, pueden verterse grandes cantidades de ellos para acabar con las plantas no deseadas, pero esto provoca una contaminación cada vez mayor del suelo.

Estos productos químicos con la lluvia, se filtran a capas más profundas pudiendo llegar a los acuíferos y contaminar también las aguas de los manantiales y ríos.

El agua, en estos momentos, es uno de nuestros bienes más preciados, no podemos permitirnos dañarla de ningún modo, a no ser que queramos asumir los graves perjuicios que esto nos puede acarrear.

La unidad de la naturaleza

En la naturaleza todo está UNIDO, no hay nada que esté aislado del resto, cualquier modificación, por pequeña que sea, lleva aparejada un movimiento en cadena difícil de predecir.

Los conocimientos científicos sobre el funcionamiento de los genes son todavía muy limitados y recientes, y aún no es posible prever cuáles son todos los efectos de la inserción de genes extraños en el ADN de un organismo. Es imposible controlar el comportamiento de los nuevos genes introducidos en ecosistemas complejos.

Una modificación en una planta, no sólo le afecta a ella, sino también a todo su entorno, a las otras especies vegetales que conviven con ella, al suelo donde crece y a los microorganismos que ayudan a hacerlo fértil, a los animales que se alimentan de ella y que además sirven de alimento a otros, y por último también al hombre.

El uso de los cultivos transgénicos y su "invulnerabilidad" parecía traer consigo el aumento de las cosechas y augurar una época de bonanza para todos los pueblos, pero es evidente que no ha sido así, lo que sí ha sido seguro es el enriquecimiento de las multinacionales que han desarrollado estas semillas, que son propietarias de sus patentes, y además productoras de los herbicidas a los que son resistentes estas plantas.

Resulta evidente que la actividad del ser humano está alterando gravemente el equilibrio del planeta: sequías sin precedentes en algunas zonas, lluvias torrenciales e inundaciones en otras, deshielo de los glaciales y elevación del nivel de las aguas.

¿Qué hacer?

Es responsabilidad de todos "reconducir" nuestras relaciones con la naturaleza, y una de las cosas que sí está en nuestra mano hacer es exigir información sobre los productos que estamos comprando, procedencia y uso de semillas transgénicas, y elegir consumir alimentos que se hayan cultivado con el máximo respeto al medio, porque así estamos contribuyendo activamente a su conservación.

"Todas las cosas están ligadas. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo".

Carta del Indio Seattle a James Monroe, en 1819.